
Las mañanas frías aumentan,
El cielo enrojece,
María vuelve una vez más a su techo.
Mira el amanecer resplandeciente
escucha a los pajaros placidamente
Y sin más que decir,
Recorre los pasos de su pasado
donde ve lo que había dejado
tanto allá, en ese ínfimo pesar
claros de mañanas sin colorear
cuentas de vidas al pasar
sin amar, ni contar.
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